avalancha

¿Qué hacer ante una avalancha?

Hay muchas cosas que pueden sorprenderte en la montaña durante el invierno y la primavera. Las avalanchas son una de ellas y de las más peligrosas. Un alud, al igual que otras grandes manifestaciones del poder de la naturaleza, generalmente suelen tener consecuencias fatales.

Ahora que el invierno ya ha llegado a las montañas, decidido a quedarse durante meses, este fenómeno natural del que siempre se piensa que les ocurre a otros pero que es más habitual de lo que parece, es lo suficientemente importante para no olvidarlo y dedicarle nuestra atención.

Las avalanchas

Un alud es una masa enorme de nieve que se desplaza por la ladera de una montaña de una manera violenta arrastrando todo lo que encuentra a su paso. Son extremadamente peligrosas y han provocado no pocas muertes a montañeros y esquiadores por lo que se deben extremar las precauciones, consultar los partes meteorológicos y de riesgo de aludes y sobre todo, no confiarse nunca. La experiencia ayuda pero no debes sobrevalorarla. La alta montaña es hermosa, pero también puede ser mortal.

Clases de aludes

  1. De nieve reciente o nieve polvo: Son los más destructivos. Se inician generalmente en un punto y arrastran todo lo que encuentran a su paso. Se producen después de fuertes nevadas. Al mezclarse los cristales de nieve con el aire forman un efecto aerosol que desciende por las laderas a velocidades entre 100 y 300 km hora.
  2. De placa: Los más frecuentes. Una placa de nieve compacta se desprende del resto del manto iniciando su destructor descenso. Suelen ser “activadas” en muchas ocasiones por el paso de algún esquiador. Normalmente son de grandes dimensiones.
  3. De fusión: Se producen a finales del invierno y en primavera cuando aumenta el contenido de agua del manto de nieve. Son lentos y por norma, suelen ser bastante previsibles, se activan son el aire o el viento caliente, el sol y el sobrepeso del manto nivoso.

Qué hacer, consejos útiles

Cada año, numerosos esquiadores y montañeros de todo el mundo son arrastrados por alguna avalancha, y en demasiados casos, con consecuencias fatales. Lo más importante para evitar un alud es la precaución y la experiencia en la montaña pero además, es preciso tener en cuenta algunos consejos.

  • Nunca vayas solo fuera de pistas o a hacer esquí de montaña. Si hay riesgo de alud, descender de uno en uno y no salir hasta que el que te preceda esté en sitio seguro.
  • Infórmate, es importante saber si ha habido una avalancha en las últimas 24 horas.
  • Huye. Si te sorprende una avalancha, lo mejor es que intentes escapar hacia un costado manteniéndote si es posible sobre los esquís o el snowboard. Si te das cuenta de que es imposible, debes deshacerte de todo aquello que haga que te entierre, muy especialmente los bastones.
  • Evita las áreas con acumulaciones recientes de nieve venteada y las laderas de mucha pendiente.
  • Aprende a usar los equipos de rescate, practica con ellos y asegúrate de que están en óptimas condiciones (A.R.V.A, mochilas antiavalancha…). Llévalos siempre en tus salidas fuerapista o backcountry.
  • Si te atrapa, hay que tapar boca y nariz con las manos cuando notes que el alud se ralentiza formando un hueco que te permita respirar y evitar el riesgo de asfixia. Una vez sepultado bajo la nieve, ya no habría tiempo para este movimiento y es vital para que puedan rescatarte.
  • Si te ves envuelto un alud, intenta nadar hacia la superficie.
  • Evalúa los riesgos de réplicas de avalanchas antes de intentar un rescate.
  • Lleva tu móvil con la batería cargada

 

Consecuencias

Hemos visto algunas soluciones que podrían servir en caso de ser arrastrados por un alud. En la teoría, parecen sencillas, pero lo cierto es que ponerlas en práctica con la violencia de la nieve al arrastrarnos, es bastante complicado realizar estas medidas de seguridad.

Otro factor a tener en cuenta es el tiempo. Vital en caso de tener que realizar un rescate. Transcurridos 15 minutos, las posibilidades de supervivencia se reducen drásticamente. Lo más importante es intentar mantenerse arriba, las posibilidades salir vivos dependen en mucha medida de ello y de la cantidad de aire que podamos atesorar.

Hay que pensar que una vez que acaba el alud, la nieve se va a compactar y reducirá el espacio en el que nos encontramos. A partir de ese momento, todo dependerá de la rapidez con la que actúen quienes nos acompañaban. Y de los sistemas de salvamento con los que nos hayamos equipado.

Equipos de Rescate

Emisor-receptor: el más extendido y que se ha modernizado hasta resultar bastante asequible, no olvides que se trata de tu vida, por lo que no conviene ahorrar en llevar uno, es el conocido A.R.V.A. (Aparato de Rescate de Víctimas de Avalanchas). Consiste en un emisor-receptor que durante la travesía emite señales que en caso de necesidad, los rescatadores invierten y se pone en posición receptor. Con él, rastrearán el área en la que se pueda encontrar la víctima, reduciendo paulatinamente la zona hasta hallarla. El sistema es simple, un aparato emite y el otro recibe, pero es importante haber realizado prácticas pues en la realidad, no es tan fácil, la presión del tiempo en contra y las condiciones en las que se actúa podrían hacer fallar a cualquier inexperto. Es muy importante recordar la última vez que se ha visto al accidentado y seguir con la vista el comportamiento del alud para calcular con la mayor precisión el lugar donde puede haber acabado enterrado el damnificado.

Pala: es una herramienta imprescindible. La nieve se compacta de tal manera tras una avalancha que es imposible sacar a nadie cavando en la nieve con las manos, un esquí o la tabla de snowboard. Las hay desmontables y muy ligeras capaces de desenterrar a las víctimas.

Sondas anti-avalancha: también imprescindible. Con ella se va acotando la superficie de búsqueda y tras encontrar el cuerpo bajo la nieve, servirá para señalizar y determinar la profundidad donde se encuentra el accidentado.

Mochilas antiavalancha (Airbag): básicamente, se trata de un globo que como los Airbags de los coches se infla instantáneamente para mantenernos aflote en medio de un alud. El sistema se activa tirando de un asa de la mochila que provoca el inflado del AIRBAG permitiendo mantener a la víctima por encima de la nieve al ser arrastrado. Existen hoy en día una buena gama de mochilas de distintas marcas que las comercializan. Uno de los sistemas más utilizados es el ABS AIRBAG SYSTEM. Sus precios oscilan mucho pero en los últimos años se han reducido notablemente llegando a ser accesibles para todos.

Avalanche Ball: una bola fosforescente o roja se hincha con rapidez en cuanto se produce la avalancha. Va sujeta al montañero o esquiador por un cinturón y una cuerda de unos 6 m de largo actúa a modo de boya, por lo que los rescatadores solo tendrán que tirar de la cuerda para localizar al accidentado.
Aún con todo, la precaución es la mejor defensa contra las avalanchas. Después de las grandes nevadas, las ganas de salir fuerapista a buscar la mejor nieve polvo, no pocas veces han terminado en tragedia, por eso, nada mejor que el sentido común y la prevención para evitarla. Esquía. sí, pero siempre con seguridad.

 

Fuente: Lugares de Nieve (Juan Carlos Solanas)

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